La salud sexual es definida por la Organización Mundial de la Salud como "un estado de bienestar físico, emocional, mental y social relacionado con la sexualidad.
Es un aspecto fundamental
para la salud y el bienestar general de las personas, las parejas y las
familias. Requiere un enfoque positivo y respetuoso de la sexualidad y las
relaciones sexuales, así como la posibilidad de tener experiencias sexuales
placenteras y seguras, sin coerción, discriminación ni violencia.
La capacidad del ser
humano para lograr la salud y el bienestar sexual depende de:
a)
Acceso a
información integral de buena calidad sobre sexo y sexualidad.
b)
Conocimiento
de los riesgos que pueden correr y su vulnerabilidad ante las consecuencias
adversas de la actividad sexual sin protección.
c)
Posibilidad
de acceder a la atención de medica necesaria.
d)
Residencia
en un entorno que afirme y promueva la salud sexual.
Los problemas
relacionados con la salud sexual son de amplio alcance y abarcan la orientación
sexual y la identidad de género, la expresión sexual, las relaciones y el
placer. También incluyen las consecuencias negativas o los trastornos tales
como:
a)
Infecciones
con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), infecciones de transmisión
sexual y del aparato reproductor, así como sus consecuencias adversas (por
ejemplo, cáncer e infertilidad).
b)
Embarazos
no deseados y abortos.
c)
Disfunción
sexual.
d)
Violencia
sexual y prácticas nocivas (entre ellas la mutilación genital femenina).
